Si te da hambre, hay que comer

Si te da hambre, hay que comer

Estar embarazada, hacer dieta, una rutina de ejercicios o practicar cualquier deporte. Todo al mismo tiempo parece imposible.

Para una mujer, tener una vida dentro de su vientre es una alerta de que los antojos van aparecer, que la actividad física se debe evitar y que su peso va aumentar. Pero según Yasmin Esmeralda, una experta en Health Coaching, todo eso es falso.

Yasmin está en el último trimestre de su segundo embarazo y hasta el momento no ha parado de hacer running. Su alimentación es sana pero también rica en todos los nutrientes que necesita su cuerpo y el bebé que pronto verá la luz. ¿Cómo lo hace?

La experta comenta que lo primero que una atleta debe hacer cuando se da cuenta que está embarazada es visitar al médico para realizar exámenes de rutina y ver qué tan saludable se encuentra el bebé. Depende de los resultados, se toma la decisión de continuar o no en el ejercicio.

Lo siguiente es mejorar la dieta. Durante los primeros 3 meses del embarazo la necesidad de consumir nutrientes es grande. Las proteínas, grasas y carbohidratos ricos en agua, fibras y minerales son fundamentales en la comida de una deportista embarazada.

“Las mujeres somos un mundo de hormonas y al estar embarazada empezás a producir más estrógeno, entonces tenés que hacer un balance para controlar los antojos”.

Yasmin Corea

Cuando el cuerpo recibe los alimentos necesarios, está tan enfocado en procesar esa comida que no necesita pedir más. Pero cuando comienza a exigir todo lo rico que se le ocurre, es una señal de que la alimentación no está enfocada en nutrientes.

Los tiempos de comida deberían ser tres (desayuno, almuerzo y cena), pero a medida que el embarazo va avanzando, lo ideal es escuchar al cuerpo. Si después del desayuno da hambre (no ansiedad), es necesario comer. De lo contrario se espera hasta el siguiente tiempo de comida correspondiente.

Uno de los mitos más grandes respecto al tema es que una embarazada no puede hacer ejercicio, pero Yasmin es un ejemplo de que se puede hacer running y cualquier tipo de entrenamiento si somos conscientes de la capacidad de nuestro cuerpo según la evolución de la gestación.

Por ejemplo, si en los últimos meses el vientre es demasiado grande y las piernas te dicen “ya no puedo más”, se debe bajar la intensidad. Para todas las futuras mamás, en especial las primerizas, tener miedo de no comer adecuadamente o de hacer un sobre esfuerzo es normal, sin embargo un buen plan de alimentación 100% saludable y una rutina de ejercicios apta para la nueva condición del cuerpo y del futuro bebé, contribuye a un embarazo activo y sano.

Cuando el embarazo termina, la dieta varía según la lactancia. Al amamantar, la cantidad de nutrientes debe aumentar ya que el gasto energético va a ser mayor. El parto es un proceso de mucho desgaste energético, físico y mental, por lo que el regreso al mundo del deporte debe realizarse paulatinamente.

Lo más importante después de dar a luz, es aprender a distribuir el tiempo correctamente y no abandonar el ejercicio ni la alimentación adecuada. ¿Lista para disfrutar de un embarazo saludable y lleno de energía?

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