¿Cómo comprender la salud mental en 3 párrafos?

Es normal que cuando nos pregunten sobre nuestra salud respondamos que hemos tenido gripe o un leve dolor de cabeza, sin embargo esta pregunta se puede extender a la forma en que cuidamos nuestra alimentación, el cuido del cuerpo o la mente. Hoy vamos a hablar específicamente de la salud mental, un tabú en pleno siglo XXI.

Primero debemos tener claro que “salud mental” no es lo mismo que “trastorno mental”. Más bien la salud mental es, en términos generales, el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural que garantiza su participación laboral, intelectual y de relaciones para alcanzar un bienestar y calidad de vida. Razón suficiente para comprender que no es necesario tener un problema diagnosticado para comenzar a cuidarnos.

Existen miles de maneras para saber cuando debemos de poner un alto a nuestra rutina y comenzar a cuidarnos. Las asfixias, taquicardias, náuseas, cuando sentimos que todo nos sale mal, que un día no es suficiente para hacer todo lo que estaba en nuestra agenda, o incluso, cuando no podemos dejar de comer. Todos son síntomas de ansiedad, nervios o estrés, los grandes enemigos de una mente saludable.

¡Un gym para la mente!

El que dijo que el ejercicio era solo para lograr los cuadritos en el abdomen está equivocado. Existen cientos de ejercicios para mantenernos emocionalmente estables y la gran mayoría no necesitan de una inversión monetaria.

  • Bye bye pensamientos negativos. Por mucho que sintamos que no podemos más, que no queremos hacer ese reporte que el jefe nos ha pedido durante semanas, que las noticias presentan titulares en los que dicen que todos vamos a morir (siendo extremistas, claro) o que todo el desastre en la casa es por nuestra culpa, debemos buscar como cambiar de pensar.

La mente es muy poderosa y para comenzar a sentir un cambio en nuestro cuerpo y nuestra forma de vida. Primero nos tenemos que convencer a nosotros mismos de que cometer errores es normal y de que el día de mañana las cosas nos van a salir mejor.

  • Convertirnos en una bella durmiente. No importa si tenemos mucho trabajo, o si algo nos preocupa demasiado LAS HORAS DE SUEÑO SE RESPETAN. Si o si tenemos que dormir 8 horas diarias. Si nos cuesta conciliar el sueño, podemos recurrir a masajes, té relajantes o probar con leer un libro o ver una película antes de ir a la cama.
  • ¡Vivan los breaks! Descansar no significa dormir 24 horas seguidas. Si detectamos que el estrés viene de todo lo que vemos en redes sociales, entonces evitemos verlas al menos durante la noche.

Si el estrés es producto del trabajo, planifiquemos horas de descanso. Quizás una en la mañana y una por la tarde. Que esas dos horas sean para cerrar los ojos o hacer vida social, pero no para trabajar.

En caso de que nuestro problema sea de dinero, dediquemos las mañanas para buscar soluciones, pero cuando lleguemos a la casa con la familia, pensemos en cenar juntos y contar anécdotas que sucedieron en el día. No dediquemos todo el día a ese pequeño inconveniente, puede que nos consuma desarrollandonos problemas de salud más fuertes y peligrosos.

  • Toma cursos. Si es tan difícil dejar de pensar en eso, las clases de yoga, ritmos latinos, practicar running, ciclismo, pilates, o incluso entrar a clases de cocina puede ser la solución. Estos espacios nos permiten salir de nuestro sitio de confort, provocan que mantengamos la mente ocupada e incluso que nos sintamos mejor con nosotros mismos cuando tengamos un pequeño logro como terminar el primer pastel o escalar la primera montaña.

Una vez más, la salud mental es la capacidad de tener un equilibrio y bienestar en el entorno, los pensamientos, sentimientos y comportamientos. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que no hay salud mental sin salud mental.

 

 

 

Por: Michelle Rivas

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